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Recuerdos • Casa de Artes y Circo Contemporáneo
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Recuerdos

Por Meztli Mariana Yáñez Ramírez
Ilustración: Danaé Basurto

Este 1ro de julio, en mis “recuerdos” de facebook me aparecieron estas dos publicaciones:

Entonces me di cuenta de que hace seis años empezó la aventura.

Era domingo y un par de días antes había acompañado a una tía a un museo, donde había un corcho con anuncios; yo estaba buscando clases de teatro para las vacaciones de verano y encontré un póster de “La fábrica”, así que anoté el sitio de internet en mi celular y ese domingo entré a ver las clases que daban; luego de elegir intentar con danza aérea, llamé al lugar para preguntar si podía ir a clase sin tener experiencia y cuándo podía hacerlo; incluso recuerdo que quien me contestó el teléfono fue Shawna.

Dos días después, un martes, fui a mi primer clase. Me llevó mi papá. Cuando llegamos, mi papá sólo dijo que regresaba a las 5:00 por mí y luego se fue. Yo estaba muy nerviosa, pero bajé a clase a los pocos minutos y… No sé cómo hice para aguantarla; me sentía torpe, débil y “tronca”, además pensaba que la maestra Marlene era súper ruda y que no podía existir clase más pesada que la de ella. Recuerdo que estaba intentado subir aunque fuera unos pocos centímetros en la tela mientras veía a José Pablo hacer caídas y subir como araña, lo que me hacía sentir aún peor. Cuando terminó la clase, me sentía muy frustrada y cansada, casi sin poder sostener mi cuerpo, pero cuando mi papá regresó por mí, le dije que me había ido muy bien y quería quedarme todo el mes.

Aún no entiendo por qué le dije eso, no entiendo por qué el circo me atrapó de esa forma, si me preguntaran ahora podría hacer una lista enorme de por qué me apasiona tanto, pero hace seis años si las cosas no me salían a la primera simplemente las dejaba, lo único que puedo suponer es que si decidí quedarme fue gracias a “la magia del circo”, que me decía que debía seguir, intentarlo y ver qué pasaba después. Esa sola decisión cambió mi vida, aunque en ese momento no lo supiera.

Ya que nunca antes había hecho deporte, tardé 4 clases en poder subir más o menos hasta la mitad de la tela, mientras que muchos otros lograban hacerlo desde su primer clase, además, mi cuerpo dolía tanto después de las clases durante todo ese primer mes que no quería ni moverme.

En agosto terminaron las vacaciones y el horario de la clase de Marlene ya no me quedaba bien, mis papás me preguntaron si quería seguir yendo o no y ni siquiera dudé al decir que sí. Entonces entré al grupo de Yamile, que fue con quien estuve más tiempo tomando clase. Pasó un año, una función de aniversario y un taller intensivo de trapecio con Armando y comencé a darme cuenta de que quizá ya no quería ver esto como un simple pasatiempo, me di cuenta de la enorme importancia que estaba tomando en mi vida y que no quería dejarlo nunca.

Durante este tiempo he tenido la oportunidad de tomar clase con todos los maestros de aéreo de Casa de Artes y Circo Contemporáneo, ya sea en grupos permanentes o en talleres intensivos y cada uno me ha aportado muchísimo a su manera, compartiendo sus conocimientos con todo el amor que sienten por el mundo del circo, contagiándonos a todos con él, aconsejandonos, recordándonos que somos mágicos, dándonos confianza en nosotros mismos y en todo lo que podemos lograr si nos lo proponemos.

Hoy hace un mes estaba compitiendo en un festival internacional de danza aérea, Aire Festival; nunca me habría imaginado llevar tan lejos algo que comenzó como un pasatiempo, no me habría imaginado que algo que quería sólo para el verano se convertiría en parte fundamental de mi vida, mis metas y sueños.

Para mi, parte de la magia del circo reside en romper siempre los límites que nosotros mismos nos ponemos y en esa sensación de estar volando poniendo tu vida en tus manos, literalmente. Por otro lado, me doy cuenta de que estar en La Casa es como entrar a un universo aparte, donde nada del exterior puede entrar, ninguna tristeza ni preocupación.

Gracias, Casa de Artes y Circo Contemporáneo, por abrirme las puertas a este mundo. Gracias Lili, Yamile y Vladi por darme unas alas tan grandes, gracias Vero, Rolando y Armando por sus observaciones para mi crecimiento.